viernes, 22 de mayo de 2009


La aventura de ser maestro

José M. Esteve
Universidad de Málaga
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Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos
Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003
Tras veinticinco años de recorrido profesional, el autor afirma que se aprende a ser profesor por ensayo y por error. En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado.[a1]
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La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos[a2] .

Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error[a3] . Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.[a4]
Pensar y sentir
El camino y la meta me los marcó Unamuno [a5] en una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aun, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.
”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”... Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este [a6] punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”. [a7] Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. [a8] Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas[OD9] . Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.
Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. [a10] Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos...[a11] “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.
No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original... Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.
Las dificultades
He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras treinta años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio, e, inevitablemente, de las dificultades a sortear.
Identidad profesional
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. [OD12] Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria.
Entre los de primaria el peor problema es la idealización: la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír. Así, se les ha repetido hasta la saciedad la importancia de la motivación para el aprendizaje significativo: “el buen profesor debe motivar a sus alumnos”; pero nadie se ha preocupado de que aprendieran de forma práctica diez técnicas específicas de motivación. [OD13] Pese a que una de las principales tareas a desarrollar en su trabajo será la enseñanza de la lectura y la escritura, muy pocas diplomaturas de maestro incluyen un curso de lectoescritura, mientras que es frecuente que se dediquen cursos enteros al aprendizaje de la fonética.
Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad.[OD14] Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos.
En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por que yo no valgo, por que yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.
Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes... [OD15] Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un bario conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor. El es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.
Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos.[OD16] ¡Qué duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.
Comunicación e interacción
El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita que dominar las técnicas básicas de la comunicación.[OD17] Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.
Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en este ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpático o hundirnos en el más espantoso de los ridículos. El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc.
Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente.[OD18] Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos.
Disciplina
Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina. En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical[OD19] . Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
Contenidos y niveles
Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos[OD20] . El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase. Yo también protesto por el bajo nivel con el que me llegan mis alumnos, pero protestar no sirve de nada, tienes los alumnos que tienes, y con ellos no hay más que una alternativa: o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones. Hay quien, en salvaguarda del nivel de enseñanza, adopta la segunda opción; pero a mí siempre me ha parecido el reconocimiento implícito de un fracaso; quizás porque, como dije antes, hace tiempo que descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad.
El orgullo de ser profesor
Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar. Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso... entre ellos hay valiosos maestros de humanidad: hombres y mujeres empeñados en enseñar a sus alumnos a enfrentarse consigo mismos desde el preescolar hasta la Universidad.

[a1]Estoy de acuerdo con Esteve porque no nacemos siendo maestros, vamos aprendiendo nosotros mismos por ensayo y error, guiadas por nuestras propias experiencias por el deseo de hacer las cosas.


[a2]El autor hacer referencia que la enseñanza es una profesión ambivalente, porque puedes hacer de tu clase la mas aburrida, cuando no te gusta tu materia, no lo preparas y no sabes que hacer y solo te dedicas a entretener a los alumnos o hacer la diferencia al asistir con entusiasmo y transmitirlo, cuando preparas dinámicas de grupo, ejercicios, etc, y llevar un orden y sobre todo cosas diferentes para que los alumnos no se aburran.

[a3]La mayoría aprendemos por ensayo y error, ya que no somos perfectos ni lo sabemos todo, vamos aprendiendo a preparar nuestras clases, equivocándonos, y de ahí las vamos perfeccionando, y también al aplicar alguna dinámica , quizás a la primera nos falla en algo o no da los resultados esperados, pero tomamos nota y tratamos de corregirlo.

[a4]Al paso del tiempo, tenemos mas experiencia, y todo esto gracias a los tropiezos que nos hemos dado, pero son buenos y de ellos tomamos lo mejor, nos sentimos mas seguros, tenemos un mejor control del tiempo en las clases, y conocemos técnicas didácticas .

[a5]Este punto nos marca que como maestros debemos tener la capacidad de pensar y proponer ideas frescas y nuevas a nuestros alumnos para hacerlos razonar .

[a6]Aquí considero que un maestro debe tener la capacidad de que con sus acciones en el aula hacer sentir a los alumnos que es importante y de trascendencia lo que se le esta proporcionando y así poder propiciar en los alumnos el estudio, investigación, cooperación, etc.

[a7]Me identifico con Ma. Carmen Diez, porque es en la escuela donde pasamos un buen tiempo, el cual debe ser agradable, donde nos llenamos de conocimientos, hacemos amigos, compartimos experiencias.

[a8]Las clases hay que hacerlas amenas, diferentes, interesantes, incluir dinámicas, diferentes ejercicios, para despertar el interés en el alumno y que nosotros como docentes podamos analizar y reflexionar sobre los logros obtenidos.

[OD9]Ser un maestro de humanidad considero que es lo mejor porque formamos alumnos críticos, reflexivos que sean capaces de entenderse así mismo y al mundo que le rodea, es el tipo de alumnos que preparamos y que necesita el país.

Preparar las clases con sentido tiene un punto importante porque hay que darle sentido al programa, analizar los contenidos y buscar todos los instrumentos que van ayudar en la clase. [a10]

La renovación pedagógica se debe hacer con el afán de mejorar , y sobre todo de ampliar los conocimientos de los educandos utilizando técnicas novedosas para hacerlos razonar, pensar y despertar su creatividad. [a11]

[OD12]Para adquirir nuestra identidad, debemos de estar concientes del papel tan importante de ser maestro y la responsabilidad que tenemos ante nosotros mismos y con nuestros alumnos.

[OD13]Un buen maestro debe tener la habilidad para motivar a sus alumnos, encaminarlos, &&&&

[OD14]Los maestros que acaban de egresar no saben como enfrentarse a un grupo de alumnos por primera vez, no saben como desempeñarse, hasta que transcurren algunos años.


[OD15]Muy cierto, la mayoría de maestros, no esta por vocación sino por azares del destino o alguna otra situación que lo llevo a la docencia y no saben de la enorme responsabilidad que implica el formar seres de bien.

[OD16]Es importante reconocer que somos formadores de conciencias y de lo trascendental que es el preparar y planear con anticipación clases, exámenes, maneras de evaluar, etc.

[OD17]Importante tema el referente a la forma en que nos comunicamos y como hablamos ante el grupo, nuestro tono de voz, vocabulario, movimientos, comentarios que realizamos, forma de expresarnos reflejan mucho sobre nuestra personalidad, conocimientos, y sobre todo para que el alumno nos entienda, no emplear palabras confusas o que no se comprendan.

[OD18]Con el tiempo, se obtiene experiencia, podemos controlar nuestra clase, en tanto a tiempos para llevar a cabo ciertas dinámicas, actividades o también para identificar gestos, inquietudes, dudas en los educandos.

[OD19]No solo su contenido, sino saber emplear técnicas de aprendizaje.

[OD20]No elevar los contenidos y tratar de ponerlos al nivel de los jóvenes para que comprendan mejor los conocimientos.
Semana 1: Confrontación con la Docencia.

2. ¿ Como percibo mi docencia?

Hola mi nombre es Mary Carmen Morán Navarro, soy Licenciada en informática egresada del Instituto Tecnológico de Mexicali, las materias que imparto son Tecnologías de la información y la comunicación a los grupos de primer semestre y operar los equipos de oficina para la gestión administrativa a los de segundo semestre.

Mi percepción sobre la docencia es que no es algo fácil el tratar de transmitir los conocimientos a los educandos ya que para ello se tienen que emplear métodos y técnicas didácticas para que se logre el objetivo planteado en la asignatura.

Ahora me voy a enfocar al primer día de clases, indicando como se inicia la presentación ante el grupo, en primer lugar me presento dando para ello mi nombre, nombre de la asignatura, los días que tendrán la asignatura en el salón de clases y cuando en el laboratorio. Después se procede a proporcionar a cada uno de ellos el programa de la asignatura, se hace entrega de los criterios de evaluación de la materia para que los alumnos conozcan que aspectos van a ser evaluados, fechas de evaluación, se preguntan dudas y se aclaran.

Después se mencionan las reglas a seguir en el grupo para llevar la clase de una manera mas cordial y respetando los derechos de los compañeros, todo esto queda plasmado en un documento el cual el jefe de grupo, tutor, padre de familia y docente se comprometen a llevarlo a cabo plasmando en el su firma de enterado.

Continuando con la presentación se les da a conocer el objetivo del programa, su contenido y las herramientas que realizaran como portafolio de evidencias, bitácora tanto por parte del alumno como del maestro para tener un control diario de lo que se ha visto en clase como parte de la evaluación formativa.




2. Entre la Docencia y mi profesión.



Dando contestación a las siguientes interrogantes:

Profesión de origen.
¿Cuándo, cómo y por qué me inicié como maestro?
¿Qué pienso y siento de ser profesor?
¿Qué ha significado ser docente en educación media superior?
¿Qué motivos de satisfacción tengo?
¿Qué motivos de insatisfacción reconozco?
Profesión: Soy Licenciada en informática egresada del Instituto Tecnológico de Mexicali.

¿Cuándo, cómo y por qué me inicie como maestro? Cuando egrese en diciembre de 1992, me di a la tarea de buscar trabajo en mi campo laboral, pero me tope con la barrera de que casi en todos solicitaban el dominar un 80% del idioma inglés como mínimo, entonces fue que me enfoque a buscar en el área de la docencia, mientras me preparaba tomando un diplomado en ingles en el CETYS Universidad, y para el mes de septiembre de 1993 se me concedió, ya que me hablaron del Cbtis No. 140 brindándome así mi primera oportunidad, al principio sentí un poco de temor, pero ya transcurrido un año me di cuenta que era lo mío, que tenia buena comunicación con los alumnos y pues deje en el olvido al sector productivo y por circunstancias imprevistas también el diplomado y me dedique de lleno a la docencia y ya han pasado de esto 15 años a la fecha.

¿Qué pienso y siento de ser profesor? Pienso que es una profesión muy bonita porque convives con los alumnos, te platican de sus problemas y uno trata de apoyarlos, sientes la necesidad de orientarlos para que sigan adelante, y todo esto te motiva a seguir adelante y espero ser y seguir siendo factor de cambio para muchos de ellos logrando cumplir sus metas, es ahí cuando veo mi papel como docente, ya que somos un ejemplo a seguir para muchos de ellos.

¿Qué ha significado ser docente en educación media superior?
Ser docente en la Educación Media Superior ha significado un reto en mi trayectoria ya que posee características muy importantes, porque se requiere de una planeación de las actividades que se van a llevar a cabo, enfocar los programas a las necesidades del plantel y del medio social en que se desenvuelven nuestros alumnos y que se puedan cumplir al 100% .

Considero que como docentes a este nivel hay que estar preparados en muchos aspectos, para poder desempeñar nuestra función lo mejor posible y enviar a la sociedad personas de bien y mejor preparados para enfrentarse al ámbito educativo o laboral.

¿Qué motivos de satisfacción tengo?

Cuando vemos el momento en que están recibiendo su constancia que los acredita como técnicos en bachillerato, se siente una satisfacción enorme ya que ahí se ven reflejados todos sus esfuerzos, el empeño de sus maestros y el de sus padres, para el logro de una etapa mas en su vida, y que le agradecen a uno, muchas veces por los regaños, consejos, etc. Y también cuando uno se los encuentra fuera, y te platican que están a punto de terminar su carrera profesional o que ya están trabajando y que les va bien, es muy satisfactorio el darse cuenta que pusiste un granito de arena en su vida, o también cuando te encuentran en la calle y te saludan con agrado, es muy bonito.

¿ Qué motivos de insatisfacción reconozco?

Una de las insatisfacciones que he vivido con mis alumnos es cuando hay que convencerlos como tutora de grupo, y también como maestra de que no pierdan el interés por el estudio, que no se distraigan en otras cosas, que asistan a asesorias y que no lo hagan, o cuando me doy cuenta que algún alumno se dio de baja por no contar con los recursos económicos suficientes para seguir estudiando, y saber que era un buen alumno, etc.









“Los saberes de mis estudiantes”

De acuerdo a la investigación realizada a mis estudiantes de segundo semestre los resultados arrojados son los siguientes:

Los jóvenes coincidieron en que utilizan el Internet para buscar información que los apoye a realizar sus tareas e investigaciones. Otro punto importante que marcaron del uso de Internet es para bajar y escuchar música, videos (musicales, series, etc.) así como también bajar y guardar fotografías de sus amigos y artistas favoritos. Todos utilizan el Messenger para comunicarse con sus amigos y familiares, ya que es más económico su costo. Pocos lo utilizan para hacer trabajos en línea y nadie para realizar compras, ya que se requiere tarjeta de crédito.

El uso actual que mis estudiantes le dan al Internet es un 80%, el cual está vinculado al entretenimiento, ellos mencionan que es un medio en donde realizan actividades tales como: búsqueda de información, videojuegos, bajar música, el chat, entre otras. El otro 20% lo utiliza con fines educativos.
Cuando requieren realizar una investigación prefieren consultarlo en Internet, por la facilidad que tiene para buscar y encontrar toda la información. En promedio dedican un total de 3 horas a la semana, sin dejar de mencionar que existe algún alumno que le dedica hasta 6 horas por día.

Con los conocimientos que los alumnos tienen respecto al uso del Internet, hemos diseñado la estrategia para compartir nuestros conocimientos, la cual consiste en:
Formar equipos de aprendizaje en base a lo que los alumnos no saben hacer en Internet. Al final de la clase se dedicará un tiempo no mayor a 5 minutos para recibir las instrucciones y la asesoría por parte de su guía (alumno(s) y compañero que conoce el tema).

El alumno guía, apoyará en los recesos o por correo electrónico, así como el alumno podrá acudir a la casa del guía para una asesoría personal. Se asignarán los temas desconocidos por semanas. Por ejemplo:
Semana1: Correo electrónico archivos adjuntos, Chat.
Semana 2: Búsqueda de información, bajar videos, subir videos.
Semana 3: Bajar música, quemar un CD .
Semana 4: Uso de programas, actualización de los mismos.

A mi me corresponderá verificar el avance que se ha tenido en compartir los conocimientos sobre lo que saben hacer en Internet y después les pediré que me compartan lo que han aprendido y haciendo énfasis en que no deben utilizar el Internet únicamente como diversión, sino que tengan presente que Internet ofrece muchos servicios que pueden ser útiles y aplicables en sus conocimientos educativos.